viernes, 3 de agosto de 2007

informe forense parte 18

Algunos pasos de mi autopsia del tronquito de manzana se los ahorré porque eran demasiado escabrosos,poco aptos para la sensibilidad de ustedes. Los colores irisdiscentes que adoptó el tronco solitario, en su belleza final, apenas cubierto con un milímetro cúbico de anilina colibrí, fueron fatales y misteriosos. Un fruto no se resigna a despedirse de la vida, al frío de la heladera. Trata de escapar de la espantosa prisión al que lo sometemos.
Sentí el cantar de un pájaro sin amante en la madrugada, ese pájaro que llaman el zorzal, entonces desperté y vi que sólo soñaba y que el tronquito de manzana ya no estaba en la heladera. había viajado en la noche misteriosa al País de Nunca Jamás,tras la sombra de otra manzana, visitaría al fastasma de Marley en la ventana de Scrooge, navegaría en busca de la ballena blanca o algún desconsiderado me lo tiró a la basura.
Pero jamás olvidaré que vi sus tonos irisdicentes reberberar en la noche oscura.
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