domingo, 12 de agosto de 2007

La Tía María me retó

¿Qué son esas fotos indecentes que aparecieron en tu estúpido blog y ese lenguaje desvergonzado?
Me dijo la tía María desde su alta estatura en el retrato que está colgado en el sótano.
-¿Desde cuándo sabe lo que es un blog, tía? protesté. Yo venía a hacerle una pregunta sobre Monet(¿Como podía tener una amiga tan remilgada como ella un pintor?),pero ella me sermoneó como siempre. Los fantasmas son muy complicados porque se quedan en el tiempo y no avanzan. Siguen con los mismos peinados anticuados, con esos ridículos quevedos, con esas faldas con puntilla y almidón. Por eso me admiró que desde su triste foto sepia, mi tía María me hablara del blog.
-Una tía bisabuela tiene que estar enterada de lo que hace su descendencia. ¿que diría tu antepasado, el general del imperio?
-Diría que me parezco a madame Saint Gein.
-No se dice así. Lavanderas. bah.¿Leiste el libro que te di?
-No, maldita sea. ¿por qué no me consigue el Libro de Horas del Duque de Berry? Eso es más divertido que las memorias de Una monja en Bélgica, tomo 2.
-Una dama se cose la boca antes de decir maldita sea.
-Usted lo dice, tía María
-Con toda razón: a mí me cosieron la boca.
-Puaj, dije.
-Hija, cuando te morís perdés la verguenza, eso dicen por acá.
-En el internado de París no le enseñaron buenos modales.
-Ahora sos vos la remilgada. ¿Leíste lo de Tanhauser que te pasé?
-Las chanchadas de la época victoriana. ¿Le dije que se parece a la Reina Victoria?
-Era una gran mujer
-Era gorda.
-¿Te parece poco estricto mi régimen?
Los muertos son muy indecentes, no hay nada que hacer. Hablan con total naturalidad de las cosas más asquerosas, como si hubieran pasado la vida en la morgue. Pero a ella le escandalizan mis fotos indecentes.
-Tía, háblame de Monet.
-No hasta que saques esas fotos asquerosas.
No había nada más que decir. El viejo general de Napoleón roncaba, se divertiría bastante en las tabernas cuando era dragón de la reina. El capitán de la primera guerra leía a Proust. La francesita que se borró la nacionalidad del documento miraba a la arrogante Tía María asustada. Tantos retratos en el sótano me llevaron a escribir cuentos de fantasmas. Ahora dejo el sótano que se cubre de niebla y subo la escalera inexistente y miro las fotos.
La entiendo. Ella usaba corset y tres capas de enaguas y tenía un libro de oraciones en la mesa de luz. Me probé sus enaguas jugando cuando era chica y me abaniqué con sus plumas de pájaro pintadas, doradas y engarzadas. Ese tiempo muerto que conozco tan bien me dejó la nostalgia por lo que me faltó conocer y me llevó a tener menos tolerancia a la cultura masiva que la tiene la Tía María a mi tonto blog.
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