domingo, 25 de mayo de 2008

Los cósmicos orgones

Este cuento es malísimo y lo escribí mal a propósito aunque he escrito cuentos malos sin propósito también. Era para un concurso de cuentos malos que hacían en Madrid y se ve que no era lo suficientemente malo porque no ganó. Es literatura social y contiene agudas críticas a...a....queseyó.. Por favor, si no se lo aguantan, vayan hasta el final y lean el epílogo. Es una de las pocas confesiones que me permití en este blog.
Acá va:
El cósmico orgón
(Laura se mece en la cama. El vodka se le cae por las barbas. Un coro de niños cantores dementes entona un himno patriótico a las salchichas de Viena. No toma vodka. No tiene dinero para eso. Ginebra barata. Charlie Parker tocando el piano. Se ve que él también le da a la ginebra. Y la mafia rusa. No se olviden de la mafia rusa)

¿Qué dice esa? Yo soy Laura. Esa que pone giladas entre paréntesis también es Laura, pero no soy yo. Es otra Laura que está completamente loca.

(Laura está demente. Laura está acostada en la cama con una botella de ginebra. Yo estoy acostada en la cama con una botella de ginebra. Laura tiene barbas. Yo tengo barbas. Es evidente que yo soy Laura. ¿Entonces por qué dice Laura que estoy loca? Es ella la que está loca. Y la mafia rusa. No se olviden de la mafia rusa.)
Las cosas que tengo que aguantar. No es privilegio de la mafia rusa el alma rusa, las cósmicas emanaciones del azulino liquido que hace arder las entrañas, cuál bestia infernal, dantesca, llamarada, y luego, el ancestral vómito de caos primigenio, del que siempre surge más caos, más y más. ¿Cuánta lavandina, cuánto amoníaco, se precisa para limpiar nuestro pecado original? Y esta idiota habla de la mafia rusa. ¿Qué tiene que ver la mafia rusa con el origen del Cosmos y con que ensucié la alfombra con el pecado original del hombre?
Esta es la voz de Dios. Os digo que no escribáis pensando en la posteridad. La posteridad no os hará el más puto caso. El pecado original es un plagio. No sabéis nada. Sois unos burros.
(Esta imbécil no leyó a Wilhem Reich. Si sigue así tocándose la barba, va a dispararse el orgón. La energía. Qué pena que no soy Laura. Me toco y me toco la barba y no pasa nada. Es que Reich se equivocó. Idiota)
Repito, ésta es la voz de Dios. El escritor es el Dios de su propia obra. Los personajes son títeres en mis manos. Pero estos hacen lo que se les da la gana. NO sabéis nada. No penséis en la posteridad. Los clásicos actuales solo piensan en el premio. Esto es la verdad. El pecado original es un plagio. Sabedlo de una vez. Y cobrad los derechos. Os vais al Infierno sin ver un duro. Los pecados los hacéis vosotros y la gloria se la lleva Dante. Decid BASTA.
Dios ha muerto. Pero igual jode. Dios no sabe de lo que habla. Me encanta profundamente el pecado. Pulsa las cuerdas de... los orgones, cósmicas revelaciones físicas de los avatares de los recodos de las rutas del plano del mapa de los caminos de la energía que viaja a dedo por el Cosmos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ¡ ¡¡¡¡¡!!!!!!!
(¡Qué escándalo! ¡Qué se tape la boca con la almohada! Esta Laura está transgrediendo los límites que la espiritualidad dicta a la gente y qué esté loca no es justificación. Los niños cantores de Viena escuchan toda esa lubricia.)
Pero por qué no se lava la boca con jabón. No es lubricia. Soy libre. El Universo no es ingrato conmigo. ... No importa lo que Dios diga. Tienes libertad. Úsala o devuélvela, pero nunca te devolverán el dinero. Y además, Dios ha muerto.
Yo he muerto, pero no me importa ni me quiero enterar, por eso sigo diciendo, no os ocupéis de la posteridad, ella no os hará caso. Profetizad el pronóstico del tiempo, no hay otro futuro. El escritor es su lenguaje. El infierno son todos los otros, los que no saben qué bien que escribo pero ya lo sabrán. Ahora publicaré la lista de los libros que son el canon de Dios. Son dos libros míos, nada más. Conmigo nunca leeréis demasiado. También tendré mi página de opinión y os demostraré que sois todos unos boludos. Y me pagarán por ello. A ustedes les encanta que les digan qué boludos que son. Esto es pensamiento desnudo. Es el desnudo artístico. Oigan, eso es mucho mejor. Tal vez ya no me interese el Nobel. Seré como Salomé. Bailaré con la serpiente. El diablo es mujer. Babilonia es esto. Por cierto, esas dos locas no valen dos centavos. Esa Laura y la otra. NO les hagáis caso. La única Laura soy yo. Yo también quiero que digan que mi prosa es sensual. De todas formas, probé todas las posiciones del Kamasutra, por eso estoy llena de cicatrices. La otra noche me contracturé demasiado. Tengo que recordarle a ese idiota que la sabiduría oriental es para los chinos. Yo soy occidental y cristiana.
Hay tres Lauras. Tú lo sabes.
Una eres tú.
La otra también eres tú.
Y la otra también eres tú.
Esto no es literatura. Esta es contradicción humana y vieja. La ginebra es tu dolor. La mafia rusa, bueno, ya te hablaré de eso. Nadie más que yo es Laura, excepto tú. Tú eres Laura. Deja la urbanística luz, no la pagues más, es dinero perdido. La oscuridad es la única realidad. Ahora estás en la cama. Tomas ginebra barata... a menos que seas idiota y pagues mucho por esa porquería. Lenta, inexorable, tu mano acaricia tu barba... porque no preguntes quién es Laura. Laura... eres tú.
Mira, Laura, yo soy franca contigo. Esa barba no te sienta bien. Y eres un fracaso. Eres un jurado fracasado, tienes esa barba desastrosa, tomas la peor ginebra. Yo también soy un fracaso, pero no tengo barba, no me llamo Laura, tomo solo champaña del mejor nivel. Haz un esfuerzo y aféitate, ¿quieres? Piensa en Emily Dickinson, en Corín Tellado, que no conocieron la gloria en vida. Y eso qué. Se afeitaban igual. Que seas un fracaso no te justifica. Haz algo por ti mismo. Ya sé que tu fallo será injusto, porque el talento es siempre envidiado y te percatas de mi grandeza. Sabes que voy a comprar libros chanchos con el premio y eres de la Acción Católica. ¿Y quién eres tú para juzgar algo que pertenece a la posteridad? Tu tumba tendrá tres margaritas de los parientes. La mía tendrá pintadas, botellas de cerveza, y orquídeas de Venezuela. Me odias por eso. Pero eso no te quitará la barba. Y todos te dicen Laura, aunque en el documento diga Jorge. La mafia rusa sabe que hay un tipo que es jurado y que no me quiere dar el premio. Va tras de ti. Tal vez si te quitas esa barba y ese olor a ginebra y le dices que te llamas Jorge Luis Borges te crea, pero lo dudo. Mejor me das el premio y sigues tu vida tranquilo. No digas que no te lo dije. Con Cariño. Laura

Epílogo.
Queridos amigos: como les dije, el concurso no lo gané. Así que la enseñanza es esta: no hay que amenazar al jurado. No se creyó que yo fuera de la mafia rusa. A ustedes tampoco les van a creer, así que no lo intenten. Por eso les muestro el cuento , para que aprendan de la experiencia. Y de paso ¿leyeron a Wilhem Reich? Yo lo lei. ¿vieron eso del orgón? Ja, ja , ja. Está en un bodrio celestial llamado La función del orgasmo. La lectura ideal de una a los catorce años. Hay edades donde las boludeces parecen geniales.Cuánto más gordo era un libro, mejor. La función del orgasmo era muy gordo y tenía la dosis justa de psicoanálisis y teoría de los cuantos para ser una boludez genial. Leías eso y la Teoría de la Plusvalía y con el morral adecuado podías tomar una cerveza en un bar cerca de Filosofía y Letras con un viejo barbudo y enclenque y trotskista que pudiera pagar el sandwich de milanesa. Eso o ir a bailar a una disco de Belgrano.En 1985 tenías opciones.
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