sábado, 10 de enero de 2009

Quiero ser del montón

Quiero ser del montón que escribe blogs para buscar novio. Así que voy a contar como hago yo para buscar novio, pero siguiendo las enseñanzas de la Tía María, porque a pesar de que quiero ser del montón, del montón de esta ciudad de depravados sexuales que compran los libros de Rampolla para que ella les explique la verdad de la cosa ( a su edad, por favor, atragantándose con el latex), yo siempre prefiero a la Tía María y sus sabios consejos, transmitidos valientemente a través de las generaciones gracias a un libro de Garnier Hermanos, París, 1908, "Margarita a los 20 años".
Siguiendo los pasos de la casquivana Margarita, fui ayer mismo a la noche al puerto a buscar un novio, como todas las blogers que han triunfado en la vida y que no tienen novio. Pero con un toque de elegancia. Este es mi primer relato de como salí a buscar novio y fracasé. No sé si lograré fracasar durante 365 días, así que no sé si van publicar este blog, pero creo que con los consejos de las ediciones de Garnier ( la versión de Alejandra Rampolla de 1908), lo voy a conseguir. Acá va.
Puerto de Buenos Aires, doce de la noche.Yo misma.
Calor, pero viento.¿Anuncio de la pasión que me esperaba? ¿En una cantina, un velero británico, un contenedor de granos del puerto?Yo sólo sé que en la cartera aferraba las tapas rojas de Margarita, mi libro salvador, el que me enseñó a comportarme con los hombres. El viento ululaba una canción de tristeza infinita. Asomaba la cabeza en todas las tabernas, buscando un hombre ¡un novio!¿no lo aclaré suficientemente?¿Qué clase de blog fracasado es este, que nunca les dije que no consigo novio? .
Sigo.Yo caminaba, pateando latas, cuando de una taberna salen cinco hombres. Caminan erguidos, por lo cual yo adopto la táctica infalible, la misma que usa Margarita en la edición de Garnier y se levanta al mismísimo capitan del barco, así que tiene que servir. Mis ojos velados, de gacela, lanzan una rápida mirada de reojo (a), luego me sonrojo (b), luego sonrío brevemente y avergonzada (c), luego dejo escapar una risita (d), y por último me alzo la falda y corro (e).
Corrí hasta la esquina y me detuve jadeante (f), mientras dirigía miradas aterrorizadas a los cinco hombres que se me acercaban (g). Cuando estuvieron a mi altura me persigné (h) y cerré los ojos (i), mientras mi pecho subía y bajaba bajo la blusa (j).
Luego abrí los ojos y noté con horror que habían seguido de largo. Maldije en hebreo y en genovés. Se me había aguado la fiesta. Yo era demasiado fina para esos brutos. Por supuesto, también podía bailar la danza del vientre en una esquina o hacer de predicadora sobre la mesa de una taberna, con mi Ananga-ranga de bolsillo que llevo en la cartera junto a "Margarita", al Libro de Mormón y a la Revista Atalaya. Pero yo soy sutil y refinada.
Les prometo que voy a seguir intentando conseguir novio y que voy a poner esmero en fracasar adecuadamente.
Si tienen algún consejo, será bienvenido. Pero recuerden que tiene que ser digno de una edición de Garnier.Me tiene que ir siempre mal, sí o sí o no publicaran nunca este blog. La culpa es de Nabokov, que dijo que odiaba los finales felices y los editores consultan a Nabokov para todo. Se los digo de posta. Reciben un manuscrito y lo primero que hacen es consultar las Leccciones de literatura del autor de Lolita. Aplican el test Nabokov a todo.
Test Nabokov
1¿Se puede hacer un mapa con esto?
2¿Se le pueden agregar comas y puntos?
3 Despliegan el mapa de Dublín. Si no les sirve para un carajo, entonces el autor no se parece a Joyce y no lo publican.
Palabra de indio.