miércoles, 10 de agosto de 2011

Madrugada con una sirena y un unicornio

Hay madrugadas como ésta, frías con pensamientos cálidos. Dos de la madrugada. Mi hijo tararea en voz muy baja una melodía en el silencio nocturno, posiblemente una nueva composición.Calienta el agua para el té de los dos. Suelo dormir a esta hora.Hace exactamente diez años, juré que nunca más un poema me iba a levantar de la cama. Y lo cumplí. Hasta hoy.
El músico de 18 años con quien comparto casa me rememora mis viejos insomnios creativos.La noche no está estrellada. Veo las nubes por la ventana.Y el pensamiento bullicioso que me hacía dar vueltas en la cama me despertó.Así que compartiré el agua hirviendo para el té con mi hijo Ger. Es respetuoso, calló la guitarra hace horas.Pero su última melodía quedó flotando.
Tenia un pensamiento confuso, porque a veces me desanimo. ¿Para qué escribir?-me pregunté.Pregunta que a la cuarta vez que me plantée, me sacó de la cama, me colocó un cardigan de lana grueso, me trajo a esta mesa, me hizo prender la luz, abrir un cuaderno, encender la netbook y responder la pregunta escribiendo.No quiero despertar al hombre que amo a estas horas con una pregunta como esa.
Preguntarme, por qué escribo es casi tan ocioso, pero necesario, como preguntarle a la sirena porque prefiere la profundidad del mar a la luz del sol.La sirena aparece en este blog con cierta recurrencia. Mi favorita, la de Andersen, se ríe de la pregunta."el sol es agradable,- dice mientras coquetea con la masa de cabellos que apenas oculta su pecho perfecto-; pero la gente que vive bajo él, es gente commplicada. Peligrosa" Lo dice y se zambulle de nuevo.
También escribí tanto sobre los unicornios que creo conocerlos muy bien.¿por qué huyen y huyen en los bosques, sin respiro, sin alivio, cuando sería más fácil decir: bien, vengan ustedes todos los cazadores, corten el cuerno y llevénselo, háganlo polvo para sus boticas o cuélguenlo en la pared, pero dejénme en paz?Y vivir sin huir...pero mutilado. El precio, el costo , el pragmatismo del que tanto me hablaron de joven cuando decia "voy a ser escritora?". "¡Escritora, pero, mi amor, tenés que ser pragmática", decía la profesora, y bien, pragmático sería el unicornio si se dejara mutilar el cuerno. Y no, no lo hace, no entrega su precioso cuerno, porque él es...su corazón y nadie entrega su corazón.
Y ahora que el té se enfrió y otra vez tengo sueño y un hombre cálido me espera en el otro cuarto, en su sueño profundo, sin saber que ahora pienso en él y en las madrugadas de mi juventud de poeta donde no me importaba despertarlo a las cinco de la mañana para leerle un verso,.... y ahora, repito, tal vez alguien crea que escribiendo esto estoy entregando mi corazón, pero sé, se me revela esta noche, que escribo ficciones para esconderlo, para esconderlo bien.
Bajo el sol hay gente complicada, en el bosque hay cazadores...
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