miércoles, 30 de julio de 2014

último post

Eros no me abandonó un minuto mientras escribía para ustedes, claro que los mejores versos se escriben tocando y besando...Pues se escriben así los poemas de amor, y las cartas, y luego, la Risa....
La Risa es un Palacio, aunque para muchos es una choza desvencijada....Pero no para ustedes y para mí...La Risa es un Palacio. Habitémoslo siempre.....y cuándo es preciso, sacudamos las ramas secas del Invierno de nuestro jardín, y permitámonos, llorar, sin habitar el llanto...
Hoy quiero cerrar esta Etapa inmensa de mi Vida, con unos pocos versos de mi libro Desencadenada.
Son los versos que lo cierran, justamente.
Son mi Deseo para ustedes...


Poema XXV

Y tú que lees esto
Mira al dios ebrio
Levanta una Copa
De vino perfecto
Ruega que esta noche
La derrame en tu lecho


Buenas Noches, sean cuando sean.
Paulette...

lunes, 21 de julio de 2014

Penúltimo post

El 30 de julio del 2014 haré el último post de este blog
Los que piensen que les he dado risa, erotismo, poesía, reflexión , pueden, si lo desean, decírmelo con un comentario que será muy bien recibido.
Gracias a los que me acompañaron estos 7 años de intensa labor..
Paulette, o
Paula Ruggeri Saenz

domingo, 20 de julio de 2014

¿Creen que soy sexy?

Puede ser, pero no por eso leen este blog....Una escritora más joven que la que hoy escribe, llegó una tarde de su trabajo en una biblioteca, después de soportar el acoso número 47, y le preguntó a su hija adolescente. ¿cómo se hace un blog? Diligente,mi hija  Daniela armó esta plantilla en diez minutos, tan simple que creí que sería un fracaso de blog, y no fue así: el sencillo diseño facilitaba el acceso a los contenidos. Contenidos de humor diverso desde entonces,  y  mis fotografías como compañía: las puse primero como desafío y como sarcasmo...pero los ojos tras ellas quisieron decir más, sobre este cuerpo de mujer del que las palabras nacen como torrente, y estos ojos que eligen ser testigos de la calle y de la vida, y son ojos de mujer.....
Fue con cierto azoramiento que añadí las fotos al blog.
 "Yo te voy a abrir las puertas" "Escribe lo que te salga del ch..." (señor académico)", " te llamaron tres veces de Recursos Humanos". "Te llamaron cuatro veces" "Te llamaron.."
Las puertas no estaban abiertas, las habitaciones número tal, sí. Mi trabajo como escritora e historiadora se hacía polvo en las manos de unos hombres pequeños con poder.
No es una historia original, no me siento una víctima especial. Pero de esa cirscuntancia, de diez minutos de enojo creativo, surgió este blog....y sus historias, como el prostíbulo temático, y la sexy Miss Pamela , mi prima Fiona, mi antropóloga aventurera, y mil relatos más....
Hoy me gustaría que me cuenten algo de ustedes..
Los veo silenciosos, en mi contador de visitas.....haciéndome compañía, demostrando que estas ganas de comunicar ha hecho amigos amigas...Princeton, Ireland, Mountain View, Córdoba, Barcelona, Palo Alto...Un mapa de ciudades y paises, como un mapa de estrellas brillantes.... 
Pueden escribir aquí, o a mi email: planchet59@yahoo.com.ar
Mi primer post analizaba una naturaleza muerta, en el año 2007 (de ahí el título del blog) y preguntaba...¿creen que soy sexy?

jueves, 17 de julio de 2014

LA REVOLUCION EMPIEZA EN CUALQUIER SITIO





Es un lugar pequeño. Muchos caminantes sin duda lo rehuyen. Es una casa de comidas con aspecto descuidado. Ese descuido melancólico que a veces rodea lo que amamos demasiado. No puedo explicar muy bien ese concepto, porque no es un concepto. A veces los lugares descuidados lo son porque sus dueños trabajan mucho. Y no hay tiempo para decoraciones vanas, para diseños. No hay tiempo para el espejismo. Hay tiempo de volar entre las cacerolas, preparando y lavando lo que los albañiles, los taxistas y las escritoras del barrio van a comer.
De entrada me gustó el nombre de la pizzería. Chaplin. No sólo se llama así, sino que el recuerdo del cómico triste ronda por todo el pequeño local. Como si la melancolía del noticiero y el diario sobre las mesas de fórmica, mirados por solitarios trabajadores, no bastara, un póster desteñido de la película “El pibe” y un muñeco muy viejo de Chaplin nos recuerdan que el nombre no fue puesto porque si.
A Chaplin le hubiera gustado. La mujer de mediana edad y aspecto juvenil lava la lechuga con energía detrás de un mostrador desde donde el comprador ve cómo se prepara la comida, en cacerolas abolladas y ennegrecidas, algunas sin manijas. Hay un póster de socio de Boca Juniors lleno de hollín del dueño, Beto, que siempre con ojos de estupor comenta las últimas noticias policiales, con un asombro resignado, a veces insoportable, de la crueldad de la vida.(Beto siempre ve la crueldad de la vida, hasta en días soleados como el de hoy, cuando yo escribo sobre él y no lo sabe ni lo sabrá tal vez nunca).
Hace mucho que quiero escribir sobre Chaplin y hoy me dieron la ocasión.

La revolución empieza en cualquier lado. Eso lo declaré al principio. Un chico muy serio envuelve y entrega los pedidos. Desde hace tres años, me habitué a un diario abierto sobre el mostrador, que leía el chico muy serio. Al reclamo de atención por parte de Beto, cuando por concentración en la lectura el chico no reaccionaba, siempre envolvía la comida con un gruñido que los lectores conocemos muy bien. Pero desde hace una semana  veo un libro. Fui tres veces en la semana y el señalador marcaba cada vez una página más avanzada. Hoy mi joven amigo estaba a treinta páginas del final. Envolvió mi pedido con un gruñido. El libro se cerró, desequilibrado por la cantidad de páginas pasadas y el chico gruñó más fuerte.
“No logo”. Un edición muy gastada, de tapas negras, con el plastificado roto. “No logo” de Naomi Klein, a quien nunca lei.
Me fui pensando que la revolución empieza en cualquier lado. Cualquier sitio es un buen lugar. Recordé mientras caminaba al escritorio a escribir esto la casa de madera de mi tío, el socialista hijo de italianos, que trabajaba en una jamonería y que tenia una biblioteca que envidiarían muchos escritores (y debo añadir que unas lecturas que a muchos autores les hacen falta). Recordé esa villa  contruida por italianos donde con lámparas de kerosén, después de la larga jornada en la jamonería o en la papelera cercana a la villa, leían a Rosa de Luxemburgo, a Bakunin, a Byron, a John Dickson Carr, a Alejandro Dumas. No necesitaban ser escritores o intelectuales. El conocimiento no es para los que lo ejercen como medio de vida: es para todos. Es una riqueza humana que de un modo infame pretenden convencernos de que es privativa de quienes pueden pagarse estudios universitarios y pertenecer a la casta de los que poseen los medios del conocimiento, que son hoy día una casta burguesa comparable a quienes poseen los medios de producción, los que Marx quería distribuir entre el pueblo. Hoy los medios de conocimiento son también un pasaporte social que se compra caro. Pero a diferencia de mis ex compañeros de militancia estudiantil, los que gritaban “universidad para los trabajadores”, yo no quiero eso. Yo misma no necesito a la Universidad. Yo pude leer a Splenger y a Descartes y a Leibniz, a Schopenhauer y a Spinoza en un cuarto donde compartía dos colchones con mis dos hijos pequeños. Que se crean otros que necesitan un mediador entre los libros y ellos. Mi amigo, el que envuelve los paquetes en Chaplin, sabe que no necesita más que su hambre de saber y sus preguntas para empezar la revolución.