lunes, 13 de julio de 2015

ESTA ES UNA NOTA DE SEXO



Sí, cómo lo leen. Esta es una nota de sexo. Más precisamente, de sexo virtual, ese que usted y yo podríamos tener cualquier día, habitante de Montain View, Princeton o Ireland. O cualquier otra parte. Durante años fue mal visto y oculto, ridiculizado doctamente con hombres con pareja, tres mantas, cafetera y no me olvido, un título de licenciado. ¡Ellos sí que tenían sexo!, no como esos alienígenas de la web cam.
Pero la legitimación llegó.
Para que la legitimación llegue, tenemos que esperar que los licenciados comiencen  a usar lo prohibido. Entonces lo prohibido pasa a dejar de serlo.
Y así los oíamos en la radio, muy seguros, y los leímos en las revistas, y los vimos por la tele.
-Es muy sencillo- farfulla el psicólogo- con un cámara web y una persona del otro lado del océano se puede tener sexo….
Y el entrevistador se atraganta. ¿Pero por dónde?
-Por la pantalla---
-No, por dónde la cámara-dice el periodista, que es de los que todavía piensan que para tener sexo hay que meter alguna cosa por alguna parte.
Bueno, pero lo que quiero que sepan es que el sexo virtual existe desde hace….más de 200 años….
La cámara web de hoy eran sendos retratos y el lenguaje caliente eran cartas de caligrafía perfecta. Voy a reproducir algunas de la Francia de Rousseau, ya saben ustedes que soy de Historia, y voy a señalar las palabras que han cambiado para que tengan la interpretación hot correcta.
Porque no me olvido: esta es una nota de sexo.
Estas cartas son de cierta antigüedad, unos 250 años.
“Mon amour Eduard:
Añoro esas veladas junto al piano, mis manos sobre el piano, las tuyas debajo. Mis faldas crujen solas por el recuerdo. Gracias por el relicario que me mandaste: Siberia está tan lejos, Eduard mío, de París, pero ver tu barba enhiesta me hace suspirar y gemir como viento siberiano. (entonces le llamaban barba)
Cuidate de los lobos.
Elloise.”

“Mi adorada Elloise:
Estoy en la casa de tu tío, el Conde L, aquí en Moscú, y en la preciosa habitación que me destinaron, hay un retrato de tu tía bisabuela la Archiduquesa.
Me han dicho que eres igual, belle… La contemplo con manos llenas de calor, a pesar de la distancia, y me lleno de…lágrimas….(entonces a eso le llamaban lágrimas).
Oh, Mon Amour! A la noche, bajo las sábanas, seguí derramando un torrente de lágrimas….
Llora un poco por mí…..toca el piano imaginando mi barba….
Bonne nuit, belle Elloise!

Bueno, esto es una pequeña muestra de sexo virtual dieciochesco.
Espero haberlo ilustrado bien.