lunes, 28 de marzo de 2016

Borges y el reloj de arena de Betina

Conocí a Betina Edelberg por esas rarezas que tiene mi oficio, la escritura. Ella también era escritora, octogenaria y dueña de una gran lucidez. Había escrito con Jorge Luis Borges un reconocido ensayo sobre Leopoldo Lugones, y un ballet que firmaron ambos (Betina había sido también bailarina), que nunca se publicó.
Vivía en una casa hermosa en la Avenida Quintana.
Tuve largas charlas con Betina y hablamos bastante sobre Borges, la persona, sus anhelos, la manera contagiosa con que se reía, y cómo ellos dos habían compartido un gusto muy lúdico por los objetos de medición.
Así tuve la oportunidad de jugar con el mismo reloj de arena con que, décadas atrás, Borges jugaba...
Cada tanto, cuando busco algún libro en mi biblioteca, me acuerdo de Betina, con su pelo recogido tirante como la bailarina que era, su risa contagiosa y su lucidez, su ejemplar de las Mil y una Noches que Borges le regaló con sus notas...
Y el reloj de arena.

lunes, 21 de marzo de 2016

REBECA

Rebeca se pone sus sandalias doradas de taco alto antes que ninguna otra cosa. Camina, con su piel amada por el sol como otro amante, y frente al espejo se coloca el labial intensamente rojo.
Luego retorna y elige un interior de gasa siempre transparente y siempre del color mismo de su piel.
Un vestido blanco con vuelo y sin mangas.
Un impermeable estilo trench color tiza.
De un perchero descuelga su bolso Yves Saint Laurent, y guarda un libro llamado Beauté en Voyage...
Dentro del bolso también hay un labial rojo cardenal, preservativos y unas pastillas de menta..también una diminuta, imperceptible cápsula de cianuro.
Rebeca abre la puerta del piso.
Sus largas piernas doradas dan largos pasos.

REBECA es mi nueva novela. Espero que pronto esté entre ustedes...