domingo, 3 de abril de 2016

LAS HADAS DEL MUNDO HINDÚ



 Mi primer libro publicado fue un puñado, precioso, de mitos y leyendas sobre criaturas mitológicas. Compilar y adaptar cada historia y relato fue uno de los más complejos y agradables trabajos que me tocó en este ejercicio de pensar y luego teclear...
Una de las historias que amo es ésta, la de las apasaras, los seres mágicos del agua del viejo universo hindú. Y en particular, esta pequeña y hermosa historia de Urvasi y Pururavas, casi, la leyenda inextingible del amor humano...

LAS APSARAS

Las apsaras eran seres semejantes a las hadas o las ninfas, antiguas habitantes de la cosmogonía hindú.  Aparecen en antiguos relatos vedas, contados en sánscrito, como figuras celestes que intervenían en la vida de los mortales. Algunos estudiosos creen que ellas son las primeras hadas, testimonios de antiguas migraciones que las llevaron a ser ninfas en Grecia y que de allí se expandieron por toda Europa. En todo caso sus similitudes con otros seres fantásticos femeninos como hadas y ondinas, son indudables, así en las distintas traducciones y versiones de la historia de la apsara Urvasi y el mortal Purûravas, se le da a la primera el nombre de hada o ninfa. Urvasi, la inmortal enamorada del mortal, sería un antigua representación de la Aurora, según algunos relatos. La que presentamos es una de las versiones más antiguas de un mito que fue luego tomado por muchos poetas hindúes. La historia de Urvasi y su amor humano es similar a muchas historias semejantes, entre hadas occidentales y hombres, entre ninfas y hombres o sirenas y hombres. El suave aroma a tragedia del amor de seres femeninos inmortales por hombres mortales, (la improbable y conflictiva unión de dos mundos),atenuado por su componente fantástico, ha seducido a poetas y narradores de todas las culturas. Es interesante y justa esta cita de Carlyle:
“Aunque la tradición pueda tener no más de una raíz, crece como una higuera y llega a formar un laberinto de árboles que se extiende por encima de todo”


 Esta versión de la historia de la apsara y el mortal sea tal vez la más antigua, la tradujo Max Muller, el estudioso que introdujo el conocimiento del sánscrito en Occidente. En ella aparecen también los Gandharvas, seres fantásticos iguales en todo a las apsaras, pero de sexo masculino.

URVASI Y PURÛRAVAS

Urvasi , una especie de hada, se enamoró de Purûravas, el hijo de Ida, y cuando lo encontró, le dijo: “Abrázame tres veces al día, pero nunca contra mi voluntad, y que jamás te vea yo sin tus vestiduras reales; porque tal es la costumbre de las mujeres.”
            De esta manera vivió mucho tiempo con él, y tuvo de él un hijo. Entonces sus antiguos amigos, los Gandharvas, dijeron: “Esta Urvasi vive desde hace mucho tiempo con los mortales, hagamos que vuelva.” Y como Urvasi y su amante tenían una oveja, con dos corderos, atados a la cama, los Gandharvas robaron uno. Urvasi dijo.”Se llevan a mi queridito, como si yo viviese en un país donde no hay héroe ni hombre.” Robaron el segundo y ella volvió a hacer reconvenciones a su marido. Entonces Purûravas miró y dijo: “¿Cómo la tierra donde estoy yo puede estar sin héroe ni hombre? Y saltó desnudo ya que le pareció demasiado trabajo vestirse. En ese momento los Gandharvas enviaron un relámpago y Urvasi vio sin vestir a su marido como a la luz del día. Entonces ella desapareció. “Vuelvo”, dijo y marchó. Con el corazón lacerado lloró su amor perdido, y se fue cerca de Kurukshetra. Hay allí un lago  lleno de flores de loto, Y mientras el rey paseaba por las orillas, las hadas jugueteaban en el agua con forma de aves. Urvasi lo vio y dijo: “Este es el hombre con el que yo he vivido tanto tiempo” Entonces sus amigas exclamaron.”¡Aparezcamos delante de él!. Urvasi consintió y aparecieron delante de él. El rey la reconoció y dijo: “Ay, mujer mía. ¡quédate, cruel! Crucemos algunas palabras. Si no decimos ahora nuestros secretos, no nos irá bien en lo sucesivo.” Ella le respondió: “¿Qué haría yo con tus palabras? Yo partí con la primera de las auroras. Purûravas, vuélvete. Yo soy tan difícil de atrapar como el viento.”
Él respondió con desesperación: “¡Entonces yo, tu antiguo amigo, caeré para no levantarme nunca! ¡Me acostaré en el umbral de la muerte y me devoraran los ávidos lobos!” Ella le respondió: ¡Purûravas, no mueras! ¡No caigas!. Que no te devoren los malignos lobos. Cuando yo vivía entre los mortales bajo una forma diferente, cuando estuve contigo durante cuatro noches de otoño, comí un día un trocito de manteca y aún me dura el placer.” Así acabó por dulcificarse su corazón y dijo: “Ven a mí la última noche del año; estarás conmigo durante una noche y te nacerá un hijo”. Él fue la última noche del año a las doradas mansiones y cuando estuvo solo, le dijeron que subiese y entonces le enviaron a Urvasi. Ella le dijo entonces: “Los Ghandarvas te concederán mañana un don, elige.”. El dijo: “Elige tú por mí”. Ella respondió: “Diles: que yo sea uno de vosotros”.
            A la mañana siguiente, temprano, le concedieron un don; pero cuando dijo: “quiero ser uno de vosotros”, le respondieron: “El fuego sagrado, por medio del cual podría el hombre cumplir un sacrificio y hacerse uno de nosotros, no les es conocido aún.”

            Entonces iniciaron a Purûravas en los misterios de cierto sacrificio y cuando lo hubo cumplido, se hizo uno de los Ghandarvas”
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