jueves, 26 de mayo de 2016

Desencadenada

Poema XVII

Yo  sueño con una noche
Para beber de tu cintura
El suave sentir que en mi boca dura
En la ebriedad de la creación,
Dios forjó dos piezas que encajan a la perfección ¿Y qué?
Un herrero o un escultor harían lo mismo
Forjó rosas, forjó bocas,
forjó aleaciones de carne y acero
Pechos de labrador,
  Manos de arrieros
Ellas tocan mi tibio corazón
Donde duerme la tierna flor roja
Y se abre en la noche, en escondido sueño
Dulce, blanda, tibia, de suaves pétalos
Roja como la  sangre, roja como los labios
De una princesa sin dueño
Un tibio corazón, sólo una rosa
Una rosa que semeja una boca

Bebe, rosa, traga, boca
Envuelve la hoja de duro acero
dale tu corazón al rudo arriero
Duérmete desnuda en sus brazos morenos