jueves, 27 de octubre de 2016

En mi Rojo dormido

I

Tu boca es una fruta madura
Que quiere sangrar
Que quiere vertirse
En mi copa de vino
Y en mi Rojo dormido
Quiere despertar


II




Pálida osadía
De la rosa abierta
Herida sin muerte
Por tan dulce flecha
Que vierte tan buena
Tan dulce violencia

Rosa que sola
Se estremece incierta
Corazón tan suave
Que añora su flecha

El licor más suave
El cazador más dulce
La noche embriagante

Y me visto de copa
Me visto de rosa
Me visto de ave



III

 

Quiero me acompañes en mi ida al Infierno
Un Infierno tan dulce y ardoroso
Que quiero pecar mil veces para no tener reposo
Camino de llamas, de frutos intensos
De dulces heridas que asestan mis versos
Cuando abren su surco y el pleno deseo
De secretas rosas hace al héroe pleno

Abrazar un Cielo tan bello
Que en él cabe todo el Infierno


IV

Yo sueño con una noche
Para beber de tu cintura
El suave sentir que en mi boca dura
En la ebriedad de la creación,
Dios forjó dos piezas que encajan a la perfección ¿Y qué?
Un herrero o un escultor harían lo mismo
Forjó rosas, forjó bocas,
forjó aleaciones de carne y acero
Pechos de labrador, manos de arrieros
manos como las tuyas
Ellas tocan mi tibio corazón
Donde duerme la tierna flor roja
Y se abre en la noche, en escondido sueño
Dulce, blanda, tibia, de suaves pétalos
Roja como la sangre, roja como los labios
De una princesa sin dueño
Un tibio corazón, sólo una rosa
Una rosa que semeja una boca

Bebe, rosa, traga, boca
Envuelve la hoja de duro acero
dale tu corazón al rudo arriero
Duérmete desnuda en sus brazos morenos