lunes, 26 de junio de 2017

Dale un corazón de seda

En un hogar pobre de campesinos nació una pequeña niña y no diremos dónde porque no importa mucho. Los padres eran tan pobres que no tenían nada para darle. La miraban tomados de la mano, con lágrimas en los ojos.
Vendrían las hadas que dan dones a todas las niñas desde que el mundo es mundo. Pero como la niña era muy pobre, pequeña y fea, eso era un simple trámite, por lo cual los padres suspiraron aliviados. Vendrían sólo las hadas buenas, tal vez viniera una sola, apurada, mirando el reloj. El hada maléfica sólo se dignaba ir a grandes palacios, a mansiones de estrellas de cine, maldecía a las hijas de los reyes. Así que sabían que su hija, al menos, no tendría ningún don maldito. Sólo esperaban que las apuradas hadas, como asistentes sociales del destino, le dieran aunque fuera un don a su hija que le permitiera sobrevivir.
Ella dormía en la cuna. Cada tanto un leve suspiro inquietaba a la madre. Instintivamente, quería darle leche de su cuerpo, pero estaban esperando la visita de las hadas.
Tocaron la puerta. El hombre abrió.
Eran dos mujeres con trajes de ejecutivas arrugados y largo pelo rubio. Sus ojos eran muy verdes y brillaban por igual. Llevaban sendas carpetas. Se detuvieron en el umbral para hacer cada una una cruz con sus lapiceras en las recién abiertas planillas.
—¿Cómo se llama la niña? -preguntaron a coro
—No tiene nombre aún.
—¿Y en qué están pensando? Póngale un nombre. Me lo exige la planilla—dijo un hada.
—Ada —dijo la madre.
—Ana —exclamó el padre.
—Ada Ana —repitieron a coro las hadas mientras escribían los dos nombres—. Bien, vamos a verla.
—¿Cuáles son sus ingresos? —preguntó una. Las dos hadas eran indistingibles.
—Soy jornalero, así que gano un poco de dinero.
—¿Pero puede mandarla a la escuela pública?
—Creo que si.
—"Creo" me suena mal. Va a mandarla a la escuela —dijo una de las hadas— Bien, su única oportunidad es el estudio.
Se acercó a la cuna, sacó una varita mágica de su carpeta y dijo:
—Ada Ana, tendrás una gran memoria. Memorizarás todas las letras y sonidos. Nada que leas u oigas se te borrara de la mente.
—Y ahora yo —dijo la otra.
—Ada Ana. Entenderás el lenguaje de la música y sabrás de melodías.
—Bueno —repuso mirando al padre—. Uno de los dones es para disfrutar. Sino para qué vivimos y nos alimentamos. No todo en la vida es trabajo.
Y entonces se abrió la puerta. Lentamente, chirriando sobre los goznes. Todos se sobresaltaron al ver a una gran señora, de larga cabellera azabache, con brillantes ojos negros, alta, con un traje rojo y la varita de oro en la mano. No llevaba ninguna carpeta.
—El hada maléfica... —murmuró la madre. Instintivamente quiso cubrir a su hija.
—Cálmese —dijo un hada rubia—. A veces ocurre, pero muy raras veces. Está de licencia casi todo el año ¿verdad?
El Hada Maléfica se acercó a la cuna de la niña.
—Vengo cuando es preciso. Esta niña será hermosa. Tú le diste memoria y tú le diste gusto por la música. ¿Qué puedo darle yo? Creo que ya lo sé. De hecho, lo sé porque no vine por azar. Sé lo que necesita.
Se acercó a la cuna con su varita de oro, tocó con ella la frente de la niña y dijo:
—Ada Ana: te doy un corazón de seda que se rasgue sólo con un beso, sólo con la promesa de un beso, sólo con el sueño de un beso.
-Será poeta —dijo el Hada Maléfica a las otras dos hadas.
Luego habló a los padres con sus labios de sangre.
—Lo malo es sólo un poco malo, ¿saben? Hada significa fata, destino en una antigua lengua. Yo sólo cumplo órdenes. Será poeta —repitió el Hada Maléfica.
Desaparecieron las tres hadas y la casa quedó a oscuras. Y Ada Ana lloró suavemente.

lunes, 19 de junio de 2017

El Dragón que devora los caminos

La campera negra, los vaqueros en los hombres y las calzas ajustadas como medias en las mujeres. Bolsos, mochilas, carteras las menos. Rostros agotados. De los ancianos a los adolescentes, todos tienen ojeras marcadas de dormir menos de lo que necesitan, y una mirada de no mirar nada.
Se acomodan como pueden, pero no hay comodidades. Son pocos los asientos para la cantidad de personas que el chófer hace subir al colectivo.
 A veces la gente tapa las puertas. A veces quedas casi encima del chófer y ese volante que frágil dirime tu destino y el de los demás, accidentales compañeros de ruta.
Todos llevan los auriculares puestos. Muchos viajan mirando sus teléfonos celulares. Se aíslan, apretujados por la multitud y a veces el interlocutor etéreo que de la nada les habla, les arranca una carcajada.
No están en las películas. Las ficciones se ocupan poco de ellos.
Son una multitud. Son muchas personas, de una en una, librando su batalla personal.
A veces alguien canta en voz alta. 
Hoy en un colectivo 25 atestado de gente, un hombre que vivía su locura personal de forma pública, cantaba desafiando unos versos propios que se repetían una y otra vez:
"Hoy es un bello día."
Es que no era un loco. Y ese no era un colectivo 25. Y esos no eran madrugadores yendo al trabajo.
"Es un bello día"_ Canta el juglar, y las damas y los caballeros, valientes y compuestos, miran sus celulares mientras el Dragón que devora los caminos los lleva a la Batalla.


viernes, 16 de junio de 2017

Niño que lloras

Acabo de verte en tu foto, niño llorando, golpeado brutalmente. Ciudad grande, no importa cual, robaste un teléfono con tu manito pequeña y las manos grandes y adultas te dieron su crueldad.
Gente de pueblo grande. Gente que gusta de llamarse "la gente" y "vecinos".
Gente cruel y estúpida. Lastimaron más que tu cuerpito inocente. Dolieron tu corazón, que ya venía lastimado.
Hoy lloré inútilmente al ver tu imagen, niño golpeado por adultos sin alma. Y aunque sé que nunca leerás esto, igual, sabes que pongo mi corazón en ti.
En ti, En ti.
En mis sueños te hamacará la luna como madre amorosa de blancos brazos sin violencia.
En mis sueños sin "gente" ni "vecinos", tendrás la luna cuenta cuentos sólo para ti, cada noche antes de dormir, aunque tu cama sea una pila de cartones.

miércoles, 14 de junio de 2017

El Unicornio

LA VISITA DEL UNICORNIO

Anoche volvió. Por quinta o sexta vez consecutiva. la pregunta oscura. Anoche volvió y trajo consigo rostros que quiero olvidar..

Los Censores.

Un censor puede esconderse en cualquier lado. Un censor puede ser una maestra de escuela que tacha en rojo, una bibliotecaria que da vuelta un viejo fichero para que nadie pueda hurgar en sus rincones, un editor que escudado en oscuras razones comerciales, tan oscuras como inexistentes, te rechaza un libro y te dice que no servís para escribir...Hace años que no lo veo, recuerdo su nombre y no su cara...Si alguien que lee esto piensa cómo él, puede decirlo...claro que lo mucho escrito demostrará que escribo, ergo...escribo. La editorial que habían dejado en manos de ese censor se fundió en poco tiempo. ¿Quién puede estar tan loco de dejarle al censor, al sacerdote de las hogueras y al señor Tijeras un emprendimiento editorial?

El censor también puede ser un bestseller academizado "deja de escribir mariconadas con referencias literarias". Por supuesto, serán referencias que él no entiende.Por que ese es el censor: aquel que por no poder disfrutar de algo, no quiere que lo disfrute nadie.El censor de libros es un lector herido en el corazón de la comprensión: difusamente entiende que en ese libro, en ese poema, hay un corazón  que él apenas puede ver, un fuego cuyo calor presiente pero no puede sentir, el censor no está totalmente mutilado para la comprensión.

Está mutilado para el disfrute de la comprensión.El Eros.

 Así que tiene algo de ese cazador de aves que no puede disfrutar de la magia de su vuelo pero si puede percibir que el ave vuela: entonces dispara para verla caer.

Pero hablaba de la visita del Unicornio.

Cada madrugada que me encuentra despierta, cada noche que me pregunto para qué escribir, cada hora de insomnio en que los fantasmas de los censores aparecen mientras lucho por escribir un nuevo libro, aparece él, el Unicornio...

Tiene un solo cuerno de plata y se materializa aéreo sobre esta mesa. Es pequeño y grácil y no necesita hablar. Silenciosamente se posa sobre mi mesa, ésta dónde escribo ahora, y con su cabeza elegante y grácil revuelve un poco entre las hojas escritas.

Y me mira.

Su mirada es cálida en la noche fría y en unos pocos segundos siento ese primer incendio que sentí la primer vez que escribí un poema.

A todos nos puede visitar el Unicornio. A una escritora, a un zapatero como mi amigo Elvio, a una maestra de inglés como mi amiga Esther, a un actor como mi amigo Matteo...El unicornio nos recuerda que nunca debemos permitir que la noche o el día nos mutilen nuestro deseo de amar lo que hacemos.

 La mejor poesía es la que se vive. No tengan dudas de que si viven poetícamente aparecerán duros censores...


 Pero amando escribimos la vida con caracteres imborrables y cada línea nueva es una batalla librada a nuestro favor...con la silenciosa presencia del Unicornio...

miércoles, 7 de junio de 2017

El señor Reflejo

La frase favorita del señor Reflejo era: ¿Para qué lees eso?
"Eso" era José Zorrilla o Karl Von Clausewitz. Yo, sentada en mi escritorio de la Biblioteca Nacional, me preguntaba si Mr. Reflejo creía que el mundo había comenzado el día de su nacimiento. Por entonces yo tenía 24 años, dos hijos , un novio, y muchos cuadernos garabateados.
Pero así no empezó la historia. Pese a su severísimo aspecto de Tortuga Ninja, Reflejo empezó con eso que Freud denominaba "seducción de imprenta".
-¿Así que escribís? Me dijo un día, inclinada yo sobre una hoja lapicera en mano- Te puedo ayudar a publicar.
Ya estaba todo claro. No era la primera vez que me topaba con esos seductores editoriales compulsivos. Nunca me pude pude olvidar de un sociólogo español que, el verano anterior, me vio caminando con un cuaderno bajo el brazo por una avenida y me ofreció publicarme esos ruinosos artículos que escribía por esa época (23 años).Veintitrés años míos. A veces me cuestiono la url de este blog, creesquesoysexy.blogspot.com, pero la hice así en honor a estos especímenes, que necesitan publicar a mujeres incautas como el lobo a Caperucita.
 Otra famosa frase es "Yo te voy a abrir las puertas". Los abridores de puertas también abundaban hasta hace poco, que me abrí la puerta yo sola, veintinueve años después de que ofrecieran abrirme las puertas por primera vez. Abrí mis puertas , las necesarias, con prepotencia de trabajo.
También recuerdo a cierto best seller, escritor de éxito entonces, después académico, que me dijo en un bar frente a la Biblioteca: ¿Por que no escribes un libro? Yo tengo amigos..."
Creo que uno se tiene que ganar lo que sea que se proponga hacer. Más allá de eso, estos señores sólo padecían de compulsión editorial y no había que creerles. aunque durmieras, como yo lo hacía, menos de cuatro horas diarias para escribir. Aunque publicar tus poemas y someterlos temblorosa a la mirada ajena fuera tu mejor sueño.
Aunque escribir sea la razón de tu vida, no se la entregues, te lo ruego, a un  Señor Reflejo.

jueves, 1 de junio de 2017

Divina obsesión

DIVINA OBSESIÓN


Anoche mientras dormía
Soñé ¡ divina obsesión!
Que mi manto te cubría
Y que el Azar se llama Dios
Y solitaria navega tu barca
Por el mar azaroso del temor
Y que ese mar es mi feudo
¡ Y el océano reino yo!
y tormentas te acechaban
tormenta que te envié yo
por naufragar tu barca
en la isla del Buen Dolor
y te cubro con mi manta
a ti, desnudo como un dios
o desnudo como un hombre
cuando lo sueño yo
Y amaina la tormenta
Y tu barco naufragó

Anoche mientras dormía
Olvidé mi triste obsesión
Que sola y helada lloro
Porque el Azar es mi señor
Y porque él me lleva y me lanza
A tormentas donde no hay Dios
Y en negro océano, furia y tormenta
Yo me muero sin perdón

Dime hoy, que estoy despierta
Que soñar es mi razón
Que sola en negra tormenta
A oscuras yo canto amor
Que mi reino es el océano
Porque así lo quiero yo
Y que mi palacio es una isla
Y en la isla reino yo
Y cuando naufragas cada noche
Solo en la tormenta, sin salvación
Soy un refugio de tibieza y consuelo
Soy un abrazo de blanco  encantamiento
Soy una reina desnuda, coronada por el viento
Y fuerte como eres te rindes en mi seno
Y la tormenta amaina ¡ bello don del cielo!
Amaina entre mis piernas ¡ divina obsesión!
Amaina la tormenta pues mis labios son tu dueño
Y el azar se llama Dios