miércoles, 14 de junio de 2017

El Unicornio

LA VISITA DEL UNICORNIO

Anoche volvió. Por quinta o sexta vez consecutiva. la pregunta oscura. Anoche volvió y trajo consigo rostros que quiero olvidar..

Los Censores.

Un censor puede esconderse en cualquier lado. Un censor puede ser una maestra de escuela que tacha en rojo, una bibliotecaria que da vuelta un viejo fichero para que nadie pueda hurgar en sus rincones, un editor que escudado en oscuras razones comerciales, tan oscuras como inexistentes, te rechaza un libro y te dice que no servís para escribir...Hace años que no lo veo, recuerdo su nombre y no su cara...Si alguien que lee esto piensa cómo él, puede decirlo...claro que lo mucho escrito demostrará que escribo, ergo...escribo. La editorial que habían dejado en manos de ese censor se fundió en poco tiempo. ¿Quién puede estar tan loco de dejarle al censor, al sacerdote de las hogueras y al señor Tijeras un emprendimiento editorial?

El censor también puede ser un bestseller academizado "deja de escribir mariconadas con referencias literarias". Por supuesto, serán referencias que él no entiende.Por que ese es el censor: aquel que por no poder disfrutar de algo, no quiere que lo disfrute nadie.El censor de libros es un lector herido en el corazón de la comprensión: difusamente entiende que en ese libro, en ese poema, hay un corazón  que él apenas puede ver, un fuego cuyo calor presiente pero no puede sentir, el censor no está totalmente mutilado para la comprensión.

Está mutilado para el disfrute de la comprensión.El Eros.

 Así que tiene algo de ese cazador de aves que no puede disfrutar de la magia de su vuelo pero si puede percibir que el ave vuela: entonces dispara para verla caer.

Pero hablaba de la visita del Unicornio.

Cada madrugada que me encuentra despierta, cada noche que me pregunto para qué escribir, cada hora de insomnio en que los fantasmas de los censores aparecen mientras lucho por escribir un nuevo libro, aparece él, el Unicornio...

Tiene un solo cuerno de plata y se materializa aéreo sobre esta mesa. Es pequeño y grácil y no necesita hablar. Silenciosamente se posa sobre mi mesa, ésta dónde escribo ahora, y con su cabeza elegante y grácil revuelve un poco entre las hojas escritas.

Y me mira.

Su mirada es cálida en la noche fría y en unos pocos segundos siento ese primer incendio que sentí la primer vez que escribí un poema.

A todos nos puede visitar el Unicornio. A una escritora, a un zapatero como mi amigo Elvio, a una maestra de inglés como mi amiga Esther, a un actor como mi amigo Matteo...El unicornio nos recuerda que nunca debemos permitir que la noche o el día nos mutilen nuestro deseo de amar lo que hacemos.

 La mejor poesía es la que se vive. No tengan dudas de que si viven poetícamente aparecerán duros censores...


 Pero amando escribimos la vida con caracteres imborrables y cada línea nueva es una batalla librada a nuestro favor...con la silenciosa presencia del Unicornio...