sábado, 15 de julio de 2017

El poder de Narciso, o el Espejo

Acabo de mirarme en el espejo: cabello largo hasta los hombros, anteojos correctivos gigantes, remera básica de manga corta negra como el pantalón y mocasines blanco y negro, mis zapatos fetiche…Así la mirada dure unos pocos segundos, queremos saber cómo ven los demás nuestro aspecto…Espejo de cuerpo entero, espejo pequeño de cartera…Ese espejo que nació hace 400 años en Venecia fue objeto del caso más tremendo de espionaje industrial entre naciones….pero brevemente ya contaré esa historia.
La diseñadora venezolana Carolina Herrera siempre lo recomienda cuando le preguntan ¿qué hace falta en un vestidor? Una camisa blanca, claro, pero también, un espejo de cuerpo entero.
Hablando de Venecia, sus geniales vidrieros vivían hacia el siglo XVII recluidos en la isla factoría de Murano. De allí partían al mundo los primeros espejos cuyo reflejo tenía claridad y precisión; dos láminas de vidrio con un elemento químico parejamente distribuido entre ellas, la fórmula secreta del estado veneciano (Italia no fue una república hasta 1860).
Pero Narciso es fuerte, poderoso y se llama Francia. Y Luis XIV, rey de Francia y dueño de una importante corte, le encarga a su ministro Colbert que consiga esa fórmula, ofreciendo una fortuna a los vidrieros venecianos.
Venecia la Serenísima pierde la serenidad. Impone medidas extremas: si un vidriero escapa de Murano, se compromete a matar a toda su familia y enviar un asesino, (hoy diríamos sicario), a dónde vaya el traidor para matarlo.
Pero la fortuna ofrecida en la noche veneciana con acento francés, y la promesa de una vida palaciega, convencen al primer vidriero.
A la Corte de Francia llegó un hombre esbozado que deslizó un veneno potente en la bebida del vidriero traidor.
Pero a Francia no le importó esa muerte: tenían la fórmula y se convirtieron en los mayores exportadores de espejos de Europa.
Hoy, un espejo se compra por pocos pesos en cualquier bazar.
Lo que es casi una definición de la historia.


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